

El anuncio de nuevos aranceles estadounidenses para la industria automotriz introdujo un elemento adicional de incertidumbre para México, particularmente por la falta de claridad sobre su aplicación al contenido de origen de vehículos y autopartes dentro del marco del T-MEC.
Más allá de la reacción del tipo de cambio, los datos de comercio exterior de febrero mostraban señales relevantes: una fuerte desaceleración en las importaciones de bienes intermedios y una caída de las exportaciones automotrices hacia Estados Unidos.
Aranceles automotrices y reglas de origen
Donald Trump había anunciado aranceles para la industria automotriz con aplicación a partir del 2 de abril. De acuerdo con el comunicado de la Casa Blanca, la tasa se aplicaría a lo que no estuviera cubierto por el T-MEC, considerando el contenido de origen por pieza y no por la unidad terminada.
La falta de claridad sobre la forma en que se instrumentaría la medida mantenía un escenario de incertidumbre para las operaciones vinculadas con la industria automotriz.
El impacto inmediato del anuncio sobre el tipo de cambio fue prácticamente nulo. Al comparar el movimiento del peso con el comportamiento del dólar frente a las principales monedas, la cotización se mantenía en niveles similares a los de la semana anterior.
Señales del comercio exterior mexicano
Bienes intermedios
Las importaciones de insumos industriales registraron en febrero una caída anual de 4%, después de haber crecido 11% durante el mes anterior.
Exportaciones automotrices
Las exportaciones de automóviles disminuyeron 12%, con la caída concentrada en los envíos dirigidos a Estados Unidos.
Tasa de interés
Banco de México redujo la tasa de interés en medio punto porcentual para ubicarla en 9% anual y anunció que repetiría la medida en mayo.
Importaciones de insumos y actividad productiva
La balanza comercial correspondiente a febrero ofrecía una primera referencia para observar el comportamiento del comercio exterior después de la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos el 20 de enero y del inicio de sus anuncios en materia arancelaria.
Las importaciones de bienes intermedios, correspondientes a insumos utilizados por la industria, reportaron una caída anual de 4%. Un mes antes habían registrado un crecimiento de 11%, lo que representaba una diferencia de 15 puntos porcentuales entre enero y febrero.
La magnitud de esa variación encontraba antecedentes principalmente alrededor de la pandemia, la Gran Recesión de 2008, la crisis de 1995 y la recesión vinculada con las empresas tecnológicas en 2001.
Si una diferencia de 15 puntos porcentuales se mantuviera durante un año, la estimación planteada en el análisis equivaldría a una reducción de aproximadamente 71 mil millones de dólares en importaciones, además de posibles efectos sobre las exportaciones asociadas. Esa cantidad equivaldría aproximadamente a 2% del PIB.
Automóviles, consumo e inversión
Las exportaciones manufactureras en conjunto todavía no registraban una caída, pero las correspondientes a automóviles disminuyeron 12%. La reducción se concentró en las exportaciones de vehículos hacia Estados Unidos.
El comportamiento de las importaciones generaba una preocupación adicional por su relación con la producción futura. Ante la falta de certeza sobre qué productos podrían venderse y bajo qué condiciones, las empresas podían optar por aplazar órdenes y decisiones productivas.
La economía mexicana ya mostraba señales de desaceleración. Durante los tres meses anteriores, las importaciones de bienes de consumo habían caído 7% y las correspondientes a bienes de capital, relacionadas con la inversión, 5%.
Aunque estos componentes tenían un peso menor que los bienes intermedios, la caída de estos últimos llevó al total de las importaciones a registrar una diferencia de 10 puntos respecto de enero. Dentro del periodo analizado, se trataba de una de las disminuciones más pronunciadas observadas en aproximadamente tres décadas.
El costo de la incertidumbre
El comportamiento observado ilustraba un efecto particular de la incertidumbre comercial: los precios y el tipo de cambio podían permanecer relativamente estables mientras las decisiones de compra, inversión y producción comenzaban a posponerse.
Detener temporalmente órdenes o producción también implica costos, pero frente a un escenario en el que no existe claridad sobre las condiciones futuras de acceso al mercado estadounidense, las empresas podían considerar más prudente esperar antes que producir mercancías cuya comercialización posterior resultara incierta.
En este contexto, la evolución de las importaciones de insumos industriales adquiría especial relevancia como indicador de las expectativas y decisiones de producción de las empresas vinculadas con el comercio exterior.
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